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miércoles, 14 de julio de 2010

El mundial desde la casa (32 y último)

JUGAR COMO ESPAÑA O JUGAR COMO ES
Por Jhon Jaime Osorio

Terminó el mundial y como era apenas lógico, comenzaron las reflexiones. Claro, también las exageraciones. Del domingo a hoy he escuchado en diferentes medios afirmaciones como que España fue fiel el toque y lo impuso para el mundo, que el fútbol tiene que ser como el de España, que no tenemos que untar del estilo Español, que España recuperó lo que Colombia tenía hace 20 años, que para ganar hay que jugar como España y que España recuperó el fútbol romántico. Como en los exámenes de selección múltiple: ninguna de las anteriores.

Si algo quedó claro en Sudáfrica 2010 es que el fútbol mundial cada vez trabaja más en las estructuras y esquemas defensivas y piensa menos en la función ofensiva. Los equipos de fútbol cada vez trabajan más para no perder, para “sacar el cero” como dicen los técnicos. De esta conclusión no se salva ni España, el campeón. El romántico, de muchos goles, de jugadas espectaculares y de técnica depurada, como dice el corresponsal, “Ricardo Jorge… ese fútbol… se murió”

España jugó al toque, a la tenencia de la pelota. Más de 3000 pases en 7 juegos que le contabilizó la FIFA en sus estadísticas así lo confirman. El equipo de Vicente Del Bosque se defendía teniendo el balón. Lo escondía. Adormecía a sus rivales. Para definir, cambiaba de ritmo y de velocidad de juego y resolvía. Poco, pero resolvía. Marcó 8 goles en 7 juegos y se convirtió en uno de los campeones del mundo con menos poder ofensivo.

El fútbol de toque no lo inventó esta España y tampoco la de la Eurocopa. La España de los mundiales del 86, 90 y 94 jugaba a lo mismo con Michel, Gorriz, Guardiola, Baquero, Butragueño y Salinas como base. Incluso, de la mano de Zarra el equipo del 50 ya había dado las primeras pinceladas de ese fútbol. El toque ha sido siempre la personalidad del fútbol español, como lo es el fútbol aéreo para Inglaterra o el pressing para Uruguay.

El fútbol no tiene que ser como el de España, como tampoco lo fue similar al de Italia hace cuatro años, o al Francia después del mundial del 98. En el fútbol como el arte y como en la vida, es un error copiar un estilo. El estilo es uno y es original. Cada pueblo tiene su ideosincracia y su fútbol debe proyectar su cultura. Hace poco, en Colombia aparecieron algunos técnicos que se dedicaron a buscar jugadores altos y corpulentos, según ellos para mejorar el biotipo de nuestros seleccionados; una copia burda de la esencia de los europeos. Obviamente, fracasamos. Hay conceptos que pueden ser asimilados, hay jugadas que pueden incorporarse a la estrategia pero el estilo es único. El problema es cuando uno no lo respeta, o peor, cuando no lo ha encontrado.

En el mundial, España ganó porque respetó su esencia histórica, ajustando algunas debilidades mentales que siempre tuvieron sus jugadores. También ganó porque encontró lo jugadores ideales para el libreto del técnico y porque el técnico supo “libretear” para los actores que tenía. Uruguay llegó lejos porque fue fiel a su estilo, Alemania no ganó el título porque está en proceso de ajuste respetando su estilo pero incorporándole elementos nuevos de técnica y talento, Holanda perdió la final porque renunció a su estilo. Ahora viene la pregunta del millón: ¿cuál es el estilo de Colombia?, ¿cuál es la esencia del fútbol de cada equipo y de cada región del país? El problema del fútbol pasa por la cultura, por la identidad.

P.D. Con esta reflexión cierro mi serie EL FÚBTOL DESDE LA CASA; espero haber aportado algo a la manera de vivir el mundial. Espero que les haya gustado el blog. Espero que a partir de mañana las reflexiones que haga sobre otros deportes les llamen la atención y les inviten a reflexionar sobre este maravilloso mundo del deporte. Ah, también espero en cuatro años poder tener una columna que se llame EL FÚBTOL DESDE RÍO. Gracias.

jueves, 8 de julio de 2010

Túneles y chilenas en África (22)

ENTRE POLLAS Y PULPOS
Por Diego Alonso Sánchez Sánchez
Yo creo más en el fútbol que en el pulpo, así el primero haya escaseado en este mundial y el segundo siga siendo el principal objeto de atención de los medios de todo el planeta. Por eso, el resultado de la semifinal entre España y Alemania es más que obvio, así, por suerte, me hubiera tocado poner al conjunto teutón como campeón en la polla mundialista.

En mi país, suelen decir los abuelos: “si los jóvenes supieran y los mayores pudieran”, para expresar la dicotomía que se presenta entre quienes tienen todos los bríos pero les falta inteligencia y tacto, y quienes tienen toda la sabiduría que da la experiencia pero adolecen de falta de arrestos suficientes para enfrentar una faena, cualquiera que sea.

Quizás por ello el triunfo de España contra Alemania no sorprende. Es cierto que los alemanes habían mostrado una efectividad y un juego arrasadores, pero no se habían encontrado con un equipo como el español, maduro, hecho y derecho, como dirían las abuelas. Los ibéricos mostraron que más sabe el diablo por viejo que por diablo, con paciencia y fieles a su estilo de juego de toque y balón a ras de piso, derrotaron a una Alemania imberbe aún para el fútbol, con las ganas y el entusiasmo de un púber pero con su misma ansiedad y desespero. Un equipo al que le dio “cutu cutu” atacar, tal vez porque al frente tenía

España ganó con la suya y reacomodó las pollas de todo el planeta que lo daban como gran favorito desde mucho antes de comenzar la cita mundialista. Alemania murió con la de ellos, apostándole a la fogosidad y el entusiasmo de sus jóvenes jugadores que no tuvieron la sabiduría para cambiar la historia. Y desacomodó las pollas de quienes se montaron al bus de la victoria después de los rutilantes y tal vez irreverentes triunfos ante Inglaterra y Argentina.

Así es que no se necesitaba un pulpo endiosado por los medios de comunicación para atreverse a pronosticar que España estaría en la gran final de Sudáfrica. Es más, las mismas pollas demostraban que después de la Eurocopa y de ver el juego del Barcelona, con 7 de sus jugadores en la selección, los ibéricos darían de qué hablar en este mundial.

Les falta poner la rúbrica el domingo frente a Holanda, una selección similar a Alemania, con jóvenes promesas y algunos jugadores consagrados. Tampoco es que vaya a ser pelea de toche con guayaba madura, pero creo que también pesarán la sabiduría y la tranquilidad de la experiencia.

Salvo que aparezca en el panorama cualquier animal raro que acabe de una vez con todas con las pollas y cambie la historia. Difícil pero posible, porque esto es África…

El mundial desde la casa (27)

AL MIEDO NO LE HAN PUESTO PANTALONES
Por Jhon Jaime Osorio

Dicen las abuelas que “al miedo no le han puesto pantalones”; ni siquiera en Alemania y mucho menos en el fútbol. Hoy, el temible y arrollador equipo germano salió a la cancha absolutamente desconocido, deslucido, indeciso y timorato; con demasiado respeto por su rival, España. Vimos la Alemania irresoluta e ineficaz del juego ante Serbia, con el lastre de la final de la Euro a cuestas. El fantasma pesó demasiado. Ni sombra del equipo arroyador y versátil que pasó por encima de Australia, Inglaterra y Argentina. Esta Alemania de hoy fue otra muestra de la irregularidad de los equipos grandes del fútbol orbital en este mundial y de cómo las circunstancias del juego son decisivas para su marcador.

Es curioso que la ausencia del más joven de un equipo pese tanto en una selección. Quedó claro que a sus 22 años de edad, Thomas Mueller es el pistón del equipo, el que enlaza el medio con el goleador Klose, el apoyo para Podolski y el socio ideal para Oezil. Hoy no estuvo, y su ausencia se sintió. Hoy Alemania fue un equipo plano, desordenado, pasivo y sin su mortal contragolpe. La verdad, no creo que haya sido por el planteamiento de su rival, que en algo puede incidir, pero creo que el tema pasa por la condición mental. Alemania recordó el pasado, dejó crecer los fantasmas y se asustó con la camiseta que tenía al frente.

Como partido, la semifinal de esta tarde no será recordada como un gran encuentro; solamente en España, lo que es apenas obvio. Todos esperábamos la final anticipada, el gran clásico de Europa, y la verdad, fue un partido más sin mucho drama, sin emociones, como tantos en este mundial. Parecía un amistoso de esos previos al mundial, donde los equipos jugaban por cumplir con la práctica y trataban de hacerse el menor daño. La única diferencia es que hoy, aunque no parecieran, se estaban jugando el paso a la final del mundial número 19 de la historia.

Con poco, España manejó el partido. Su toque es preciso, pero no es dinámico. Tiene la pelota pero hace poco daño. Villa no lució, se perdió acompañado de Pedro, pues tuvo que trabajar más. Los laterales no salieron cuidándose del contragolpe alemán y los volantes, a excepción de Iniesta, estuvieron opacos. No es su culpa, hoy con eso, a España le alcanzó.

La gran emoción del partido no estaba en el juego y eso ya es síntoma de que el encuentro fue malo. El mundo entero estaba a la expectativa de la predicción de Paul, el pulpo que les ha pegado a todos los resultados de Alemania en este mundial, y que anunció ayer la victoria de España. Un invento más de la imaginería popular que le ha dado un toque folclórico al mundial más pobre de los que he presenciado.

La cabeza de Puyol le dio la razón al pulpo, metió a España a su primera final y acabó con la ilusión de un tricampeón que pisaba fuerte en el mundial, pero que hoy apenas se sintió. En 90 minutos, Alemania pasó de ser el protagonista principal del mes, a convertirse en un actorcito de reparto, con el más simple papel. Se cagó de susto, a todos nos ha pasado al guna vez.

martes, 29 de junio de 2010

El mundial desde la casa (19)

OCHO ASPIRANTES PARA UNA SOLA CORONA
Por Jhon Jaime Osorio

España sacó a Portugal, Cristiano Ronaldo demostró nuevamente que es un jugador de club y no de selección, Eduardo se fue con un solo gol encajado y el asturiano Villa volvió a justificar los 40 millones de euros que recién pagó el Barcelona por su pase. Así se cerraron los octavos de final del mundial y desde hoy el tema son los sueños de unos y las pesadillas de otros de cara a la definición del título.

A Argentina, Alemania y Brasil sólo les sirve ser campeones. En sus países, la prensa presiona, los técnicos son cuestionados, las nóminas nunca son ideales y los cambios no son acertados. Los tres equipos están enseñados a este tipo de presiones, pero como sólo uno puede ganar, habrá dos naciones con crisis al final de Sudáfrica 2010; o antes. Futbolísticamente son los tres equipos que más han llenado la retina. Los tres tienen un goleador en buen momento, han crecido colectivamente con el transcurrir del torneo, se los ochos clasificados son los tres equipos más goleadores y hasta hoy muestran equilibrio entre defensa y ataque pues los tres han encajado de a dos goles. Como Argentina y Alemania definen un semifinalista, el drama en uno de los países de los grandes está garantizado.

Holanda y España luchan contra la historia. Los de los Países Bajos han sido dos veces subcampeones del mundo con un fútbol mucho más interesante que el de este año, pero no han ganado; y eso pesa. Igual ocurre con los españoles, que apenas exhiben un cuarto lugar como mayor logro en los certámenes orbitales. A estos dos, la historia cada día los oprime más. Gracias al sorteo, Holanda ha tenido un camino fácil y España ha sufrido más. Holanda tiene un reto grande pues enfrenta a Brasil, mientras que España tiene un hueso duro con Paraguay, pues es aparentemente el más débil de los ocho que van por el título, y una caída ante ellos sería agregarle un capítulo más a su historial de fracasos.

Paraguay y Ghana ya cumplieron. Hicieron historia logrando literalmente “con la uñas” llegar a los ocho mejores del mundial. Cualquier cosa que hagan (y podría ser mucho lo que hicieran) es ganancia. Ghana tiene la motivación de la localía continental, elemento motivacional adicional. Paraguay le apuesta al orden y a la táctica y podría ser el gran palo en semifinales. Y Uruguay… bien gracias. Quieren reeditar su historia. Fueron campeones en el 30 y en el 50, pero desde entonces no logran hazañas. Están en la llave más equilibrada de las cuatro de esta fase y llegar a semifinales es ahora su objetivo.

Son ocho aspirantes para una sola corona. El traje de gala solo se lo hemos visto puesto a Brasil contra Chile, a Alemania contra Inglaterra y a Argentina por momentos en cada partido. Los demás han tenido el traje de calle, muy bien encajado en Uruguay y Ghana.

Si es por fútbol: Argentina o Alemania (se enfrentan), Brasil y España. Si es por orden táctico y disciplina en la cancha, Paraguay y Uruguay. Si es por tener las energías reguladas, Holanda. Si es por velocidad y fuerza, Ghana gana. Si es por gusto personal, Alemania y Brasil.

lunes, 21 de junio de 2010

El mundial desde la casa (11)

GUSTAR PRIMERO, GANAR DESPUÉS
Por Jhon Jaime Osorio

Una cosa es ganar y otra muy diferente gustar. Lo primero es un asunto de resultados, de superar a un adversario, y para ello no importa la forma. Ganar es objetivo. Se gana con trabajo, con esfuerzo, con ganas, o simplemente con un poco de suerte. Se puede ganar con méritos o sin ellos. Hoy España ganó. El equipo de Vicente Del Bosque sumó tres puntos, y para muchos eso es lo único que cuenta.

Lo segundo, gustar, no necesariamente implica un resultado favorable, y menos en el fútbol. Se puede gustar y no ganar, como lo hizo Paraguay cuando jugó con Italia. Gustar es completamente subjetivo. Para gustar hay que hacerlo con méritos, sin ellos es imposible. Gustar es agradar, llamar la atención, caer bien. Para gustar hay que tener sustancia para hacer saborear, para poner a degustar, a catar. Hoy Chile gustó. Jugó bien al fútbol, no goleó, no fue brillante, pero gustó. España no gustó.

No pongo el ejemplo de Portugal, porque sería ir de un extremo a otro, de uno que goleó a otro que no pudo hacerlo, de uno que los hizo y de otro que los malogró. Sólo por ese accidente del fútbol, el sabor del mundial es diferente en los dos países de la península ibérica. Pero ese no es el tema. El asunto hoy no es golear o no golear, no es de Portugal a España; sino ganar o gustar; de España a Chile.

España ganó pero no gustó. Chile gustó y de paso, ganó. En España, los aficionados están tranquilos, pero en Chile están satisfechos. Suena a un simple juego de palabras, pero el tema tiene más fondo.

A esta altura del mundial, justo antes de comenzar la tercera y última fecha en cada uno de los ocho grupos, para muchos, creo que la mayoría, con ganar basta. “Clasificar como sea es el objetivo”, afirmaron literalmente algunos técnicos y jugadores de varios seleccionados. Para algunos de los que nos sentamos diario no a ver sino a disfrutar el mundial, a degustar, a saborear, gustar es necesario; es indispensable. El fútbol va más allá de los resultados. El fútbol es identidad, es espectáculo, es la cultura de los pueblos puesta en una cancha. El fútbol tiene que gustar, si no, ¿para qué verlo?

miércoles, 16 de junio de 2010

El mundial desde la casa (6)

EL LIBRO DE POLYA PARA EL TÉCNICO DE ESPAÑA
Por Jhon Jaime Osorio

Qué mejor que un palazo como el de Suiza para terminar con el aletargado mundial que estábamos viendo. Este pequeño país sin mucho cartel en los mundiales, sin pergaminos en el fútbol europeo dio la gran sorpresa justo cuando veíamos debutar a los últimos 2 de los 32 equipos. El equipo helvético jugó un fútbol que tuvo la precisión de sus relojes, el orden de sus bancos y la tranquilidad de sus lagos; y a su rival, España, le dejó el amargo sabor de sus chocolates.

Vimos al último equipo que todos esperábamos, España: el campeón de la Eurocopa, el favorito en todas las apuestas, el de las 10 victorias consecutivas en la eliminatoria, la furia roja, el equipo que vale 385 millones de Euros... qué va, el mismo España de todos los mundiales. Es el mismo equipo alegre, folclórico, ofensivo y de buen trato a la pelota que nos hizo soñar en el 86, en el 94 y en el 2002; pero es la misma selección que no resuelve, que carece de potencia, de determinación, de gol, de definición, de lo que los locutores llaman “punch”, y sobre todo, de convicción. Esta España de hoy es la España de los mundiales.

Esta selección siempre ha terminado en medio de fracasos y acusaciones. Ojalá ésta no sea la excepción, pero el inicio de hoy apunta a repetir la historia. Desde que consiguió el cuarto puesto en 1950 no ha logrado superar los cuartos de final. La selección española de este mundial, como las de los 11 mundiales anteriores a los que ha asistido, tiene la pelota pero ataca como puede, no tiene eficacia, no se sale del libreto ofensivo con jugadas repetitivas, reparte mal los espacios para sus atacantes, le coquetea los 90 minutos al arco contrario y no concreta las opciones. En los mundiales, España sufre de impotencia.

El matemático húngaro George Polya escribió en 1945 un práctico libro que tituló How to solve it, que fue traducido al español con el título Cómo plantear y resolver problemas. En este texto, el maestro de la heurística y del razonamiento inductivo deja claro un básico principio que le caería de perlas al profesor Del Bosque y a sus dirigidos: “un problema tiene múltiples soluciones”. ¿Cómo es posible que un equipo se repita en su absolutamente todas sus jugadas ofensivas con la fórmula de tratar de ganar la línea, por la izquierda en el primer tiempo y por la derecha en el segundo, para tirar el centro en búsqueda de un definidor de área que no tiene? El único con esas características era Raúl, y ya sabemos que no está por decisión del técnico actual.

Lo de hoy es apenas el debut. Seguramente el favoritismo les pesó demasiado a los españoles. Como también la historia. En 8 días tal vez todo pueda cambiar. Ese es el encanto del fútbol. Por lo pronto, prestemos el bombo de Manolo y entonemos el estribillo que retumbó hoy al son de vuvucelas: “¡palo, palo, palo, palo bonito palo eh; eh, eh, eh, palo bonito SUIZA es!”.