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jueves, 8 de julio de 2010

Túneles y chilenas en África (22)

ENTRE POLLAS Y PULPOS
Por Diego Alonso Sánchez Sánchez
Yo creo más en el fútbol que en el pulpo, así el primero haya escaseado en este mundial y el segundo siga siendo el principal objeto de atención de los medios de todo el planeta. Por eso, el resultado de la semifinal entre España y Alemania es más que obvio, así, por suerte, me hubiera tocado poner al conjunto teutón como campeón en la polla mundialista.

En mi país, suelen decir los abuelos: “si los jóvenes supieran y los mayores pudieran”, para expresar la dicotomía que se presenta entre quienes tienen todos los bríos pero les falta inteligencia y tacto, y quienes tienen toda la sabiduría que da la experiencia pero adolecen de falta de arrestos suficientes para enfrentar una faena, cualquiera que sea.

Quizás por ello el triunfo de España contra Alemania no sorprende. Es cierto que los alemanes habían mostrado una efectividad y un juego arrasadores, pero no se habían encontrado con un equipo como el español, maduro, hecho y derecho, como dirían las abuelas. Los ibéricos mostraron que más sabe el diablo por viejo que por diablo, con paciencia y fieles a su estilo de juego de toque y balón a ras de piso, derrotaron a una Alemania imberbe aún para el fútbol, con las ganas y el entusiasmo de un púber pero con su misma ansiedad y desespero. Un equipo al que le dio “cutu cutu” atacar, tal vez porque al frente tenía

España ganó con la suya y reacomodó las pollas de todo el planeta que lo daban como gran favorito desde mucho antes de comenzar la cita mundialista. Alemania murió con la de ellos, apostándole a la fogosidad y el entusiasmo de sus jóvenes jugadores que no tuvieron la sabiduría para cambiar la historia. Y desacomodó las pollas de quienes se montaron al bus de la victoria después de los rutilantes y tal vez irreverentes triunfos ante Inglaterra y Argentina.

Así es que no se necesitaba un pulpo endiosado por los medios de comunicación para atreverse a pronosticar que España estaría en la gran final de Sudáfrica. Es más, las mismas pollas demostraban que después de la Eurocopa y de ver el juego del Barcelona, con 7 de sus jugadores en la selección, los ibéricos darían de qué hablar en este mundial.

Les falta poner la rúbrica el domingo frente a Holanda, una selección similar a Alemania, con jóvenes promesas y algunos jugadores consagrados. Tampoco es que vaya a ser pelea de toche con guayaba madura, pero creo que también pesarán la sabiduría y la tranquilidad de la experiencia.

Salvo que aparezca en el panorama cualquier animal raro que acabe de una vez con todas con las pollas y cambie la historia. Difícil pero posible, porque esto es África…

miércoles, 7 de julio de 2010

Túneles y chilenas en África (21)

EUROPA Y AMÉRICA, ¿CUÁL ES LA DIFERENCIA?
Por Diego Alonso Sánchez Sánchez
Una final europea en el mundial de Sudáfrica no significa que ese continente sea infinitamente superior en fútbol a los demás. Si bien es cierto que el mejor balompié del mundo se ve en las ligas de España e Inglaterra, no se puede desconocer que eso se debe, en gran medida, a la calidad e los jugadores suramericanos que militan en los conjuntos de esas naciones. Son ellos quienes le ponen el picante y la emoción al balompié europeo.

Sin Lionel Messi, seguramente el Barcelona no sería tan avasallador en la Liga de España; sin Carlos Tévez, el Manchester City no estaría peleando los primeros lugares de la Premier League. Eso por hablar sólo de dos casos concretos, porque, como se sabe, la mayoría de los jugadores de los conjuntos suramericanos que participaron en este mundial juega en las ligas de Europa.

Creo que la gran diferencia tiene que ver más con asuntos económicos y culturales. Económicos porque nadie puede negar el poderío de ligas como la de España, Italia, Alemania e Inglaterra, con verdaderos clubes de fútbol como el Real Madrid o el Mánchester United, que gastan centenares de millones de dólares cada año en la adquisición de nuevas figuras, muchas de ellas suramericanas, a quienes además les firman contratos millonarios. Y culturales porque los europeos son más deportistas que futbolistas, es decir, su estilo de vida está influenciado por la disciplina y el orden propios de los profesionales de países desarrollados, y eso es lo que muestran en el rectángulo de juego. Mientras tanto, en la mayoría de los casos, para los suramericanos el fútbol es más una opción económica, una posibilidad de hacerle el quite a la pobreza que abunda en las naciones subdesarrolladas o en vías de desarrollo. Y aunque a veces es también una forma de expresar esa alegría característica de quienes nacieron en este lado del charco, su estilo de vida está viciado por los excesos y la falta de disciplina, dentro y fuera de las canchas.

En conclusión, los europeos tienen ventaja en la disciplina, orden y profesionalismo, mientras que los suramericanos llevan la delantera en técnica, picardía y alegría para jugar. Una combinación de ambos sería la fórmula mágica para estar siempre en la cumbre del fútbol mundial. Por el momento nadie ha mostrado una superioridad frente a los demás; así lo muestran las estadísticas: los suramericanos con lo suyo han ganado nueve mundiales y los europeos, con lo propio, otros nueve. Éste será el que incline la balanza a favor de los del viejo continente.

En Brasil 2014 deberá volver a emparejarse el asunto porque una ventaja de dos sí sería comenzar a hablar en otro idioma.