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martes, 29 de junio de 2010

El mundial desde la casa (19)

OCHO ASPIRANTES PARA UNA SOLA CORONA
Por Jhon Jaime Osorio

España sacó a Portugal, Cristiano Ronaldo demostró nuevamente que es un jugador de club y no de selección, Eduardo se fue con un solo gol encajado y el asturiano Villa volvió a justificar los 40 millones de euros que recién pagó el Barcelona por su pase. Así se cerraron los octavos de final del mundial y desde hoy el tema son los sueños de unos y las pesadillas de otros de cara a la definición del título.

A Argentina, Alemania y Brasil sólo les sirve ser campeones. En sus países, la prensa presiona, los técnicos son cuestionados, las nóminas nunca son ideales y los cambios no son acertados. Los tres equipos están enseñados a este tipo de presiones, pero como sólo uno puede ganar, habrá dos naciones con crisis al final de Sudáfrica 2010; o antes. Futbolísticamente son los tres equipos que más han llenado la retina. Los tres tienen un goleador en buen momento, han crecido colectivamente con el transcurrir del torneo, se los ochos clasificados son los tres equipos más goleadores y hasta hoy muestran equilibrio entre defensa y ataque pues los tres han encajado de a dos goles. Como Argentina y Alemania definen un semifinalista, el drama en uno de los países de los grandes está garantizado.

Holanda y España luchan contra la historia. Los de los Países Bajos han sido dos veces subcampeones del mundo con un fútbol mucho más interesante que el de este año, pero no han ganado; y eso pesa. Igual ocurre con los españoles, que apenas exhiben un cuarto lugar como mayor logro en los certámenes orbitales. A estos dos, la historia cada día los oprime más. Gracias al sorteo, Holanda ha tenido un camino fácil y España ha sufrido más. Holanda tiene un reto grande pues enfrenta a Brasil, mientras que España tiene un hueso duro con Paraguay, pues es aparentemente el más débil de los ocho que van por el título, y una caída ante ellos sería agregarle un capítulo más a su historial de fracasos.

Paraguay y Ghana ya cumplieron. Hicieron historia logrando literalmente “con la uñas” llegar a los ocho mejores del mundial. Cualquier cosa que hagan (y podría ser mucho lo que hicieran) es ganancia. Ghana tiene la motivación de la localía continental, elemento motivacional adicional. Paraguay le apuesta al orden y a la táctica y podría ser el gran palo en semifinales. Y Uruguay… bien gracias. Quieren reeditar su historia. Fueron campeones en el 30 y en el 50, pero desde entonces no logran hazañas. Están en la llave más equilibrada de las cuatro de esta fase y llegar a semifinales es ahora su objetivo.

Son ocho aspirantes para una sola corona. El traje de gala solo se lo hemos visto puesto a Brasil contra Chile, a Alemania contra Inglaterra y a Argentina por momentos en cada partido. Los demás han tenido el traje de calle, muy bien encajado en Uruguay y Ghana.

Si es por fútbol: Argentina o Alemania (se enfrentan), Brasil y España. Si es por orden táctico y disciplina en la cancha, Paraguay y Uruguay. Si es por tener las energías reguladas, Holanda. Si es por velocidad y fuerza, Ghana gana. Si es por gusto personal, Alemania y Brasil.

domingo, 27 de junio de 2010

El mundial desde la casa (16)

UN GANA – GANA LO DE GHANA
Por Jhon Jaime Osorio

El fútbol nos permitió nuevamente ver las desigualdades humanas invertidas en su relación: Ghana, uno de los países más pobres del mundo superó en una cancha de fútbol a Estados Unidos, la gran potencia mundial. Lo hizo en tiempo extra simplemente para que esa felicidad no fuera de 90 sino de 120 minutos. Una lección de alegría y de superación para los países subdesarrollados, o “en vía de desarrollo”, para utilizar el eufemismo de la ONU. Fue momentáneo, pero reivindicó a la pobreza como fuente de alegría.

Ganó Ghana y se ganó por ambos lados: por el del fútbol y por el del mundial. La presencia de un equipo africano entre los ocho mejores del mundo es la mejor noticia que pudo recibir el continente negro como sede del tercer mundial del siglo. La tristeza por la eliminación tempranera de cinco de sus seis representantes había llevado el calor humano de los anfitriones a temperaturas similares a las que han caracterizado climáticamente la realización el certamen orbital, pero ganó Ghana y la temperatura subió.

Ganó el fútbol por varias razones. En primer lugar, por la victoria de un equipo no favorito, lo que refresca un poco y demuestra renovación. En segundo lugar, por el estilo exhibido por los ghaneses: velocidad, fuerza y técnica; sobre todo esto último, luego de que durante dos semanas se criticara la falta de consistencia táctica del fútbol aficano. En tercer lugar, por la victoria de un equipo que en preparación no se gastó el 10% de lo que invirtió su rival. Una vez más se demostró que el fútbol no se gana con grandes cantidades, sino con cantidades bien invertidas.

Ghana no es un desconocido en el fútbol, pues recién ganó el campeonato mundial sub 20, obtuvo el bronce en los olímpicos y ha ganado en dos ocasiones el mundial sub 17. Además, sus jugadores han inundado Europa gracias a un principio básico de mercado: mano de obra barata y de buena calidad. Muntari juega en el Inter, su goleador Gyan en el Rennes de Francia, Adiyiah en el Milán, Boateng en el Portmouth, Ayew en el Marsella, Asamoah en el Udinese y su arquero Kingston en el Wigan para mencionar sólo algunos ejemplos. Alemania, Noruega, Suiza y Holanda también se alimentan de sus jugadores.

Ghana está reivindicando el fútbol negro, el de los países más pobres del mundo, el de los nombres, los peinados, los colores y las figuras tropicales y exóticas; está reeditando la hazaña de Camerún en 1990 y de Senegal en el 2002, al avanzar hasta los cuartos de final. Hoy, Ghana es la gran sorpresa del mundial, pero podría convertirse en el palazo si supera a Uruguay. Lo mejor de todo es que su fútbol todavía es silvestre. Con Ghana, el mundial gana, y gana mucho.