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viernes, 23 de julio de 2010

Laberinto deportivo (1)

EL GOBIERNO NO QUISO GANAR LOS CENTROAMERICANOS
Por Jhon Jaime Osorio

Ha transcurrido la primera semana de los Juegos Centroamericano y del Caribe en Mayagüez, Puerto Rico, como quien dice, la mitad de las justas, y aunque Colombia lidera el medallero con más de 60 oros, hay que ser realistas y decir que nuestro país no ganará este evento y dejará escapar una oportunidad histórica y única para ganarlas. Lo triste es que teniendo con qué, el gobierno nacional no quiso.

El triunfo de Colombia en los Juegos Suramericanos de Medellín en abril pasado nos llenó de ilusiones frente a lo que podría ser la participación en los demás eventos del ciclo olímpico que prácticamente comenzaba. La supremacía demostrada en disciplinas como ciclismo, patinaje, pesas y tiro con arco, entre otros, trazó un camino que parecía enrutado hacia el desarrollo deportivo del país. Una vez se conoció la ausencia de Cuba a las justas del Caribe hicimos todo tipo de cuentas, y los metodólogos del Comité Olímpico Colombiano hablaron sin temor de la clara posibilidad que teníamos de “pelearle mano a mano” a México y Venezuela los Centroamericanos.

Hasta ahí, todo funcionaba bien. Los deportistas siguieron su proceso y los técnicos también. Los dirigentes por su parte, pasaron afugias cuando la ministra de Cultura, anunció que del presupuesto solicitado por el COC para los Centroamericanos sólo se iba a aprobar la tercera parte. En Colombia, el deporte no tiene categoría de ministerio porque son muy pocos los dolientes que tiene esta actividad entre los padres de la patria.

La señora Ministra arguyó entonces que también había que darle dinero a las bibliotecas para uso público y que no podía gastarse tanto dinero en un grupo limitado de deportistas. No se trata de pelear unos millones de pesos entre libros y medallas, entre bibliotecas y deporte. No se trata de pelear entre dos componentes de la cultura, igualmente importantes. Se trata de hacer presupuestos y planes que signifiquen desarrollos para el país en el largo plazo. El COC parecía tener claro el camino. La ministra no. ¿De qué sirve garantizar la participación en todos los deportes en los Suramericanos si dos meses después, para el siguiente escalón, ya el dinero no alcanza?

Qué curioso, señora Ministra, ese grupo limitado de deportistas lo único que no tiene es limitaciones para sacrificar sus vidas en nombre de una patria que gana y goza de imagen y prestigio cuando ellos logran hazañas. Lo duro, señora ministra de cultura, es que aún sin si apoyo, siguen ganando. Lo duro, es que en dos o tres días, cuando comiencen las competencias de los deportes que no pudieron ir porque no hubo dinero, empezará la lluvia de medallas de los venezolanos. ¿Se imagina usted, Ministra, la fiesta que va a hacer el señor Chávez (que sí tiene ministerio de deportes) cuando nos pasen, no porque sean mejores sino porque nosotros no estamos?

Hoy Colombia sigue al frente de los Juego Centroamericanos. Arrancó el ciclismo en pista, mañana comienza el atletismo y empezarán a entregar medallas los deportes de conjunto. Lo lógico es que Venezuela nos supere en la tabla. Si eso no ocurre, y en el deporte puede pasar cualquier cosa, no se vaya a aparecer señora ministra a celebrar con el deporte colombiano, porque usted en su periodo trabajó bien por todos los asuntos de la cultura, menos por éste.

jueves, 22 de julio de 2010

La bolita mágica (2)

CAMPEONATO DE BARRIO
Por Diego Alonso Sánchez Sánchez

Desidia, es decir pereza, indolencia, desinterés, inapetencia, desgana, indiferencia o apatía. Eso es lo que produce el campeonato de fútbol colombiano. Tal vez por eso demoré más de lo necesario en escribir después de la primera jornada de la Liga Postobón. Como dice Risaloca, prácticamente se acabó la semana y yo no había escrito nada. Pero es que no provoca.

Después de un mundial tan mediocre como el que acaba de culminar no era mucho lo que podía esperarse de un campeonato como el colombiano, en el que la gran contratación es un argentino poco más que desconocido, como los que suele traer el Deportivo Cali. Lo que no me esperaba es que ni los árbitros con sus acostumbradas metidas de pata dieran de qué hablar en la primera jornada. Y no debe ser tampoco porque aprendieron mucho de los jueces del mundial porque los escándalos por las malas decisiones arbitrales fueron la nota predominante de Sudáfrica 2010.

El problema es que si las cosas siguen así, no voy a tener razones para pelear con mi señora los fines de semana y me va a tocar, indefectiblemente, entregarle el control del televisor y aceptar que es mejor el nuevo y desabrido programa de Jota Mario que cualquier partido de fútbol. Con el agravante de que los hombres entregamos en la casa desde el cheque de la quincena hasta las riendas de los hijos, pero nunca, jamás el control del televisor. Eso ya es caer muy bajo, así en la mayoría de las casas siempre se haga… lo que nosotros obedezcamos.

Lo cierto es que sobre la primera jornada de este campeonato hay muy poco qué decir, me atrevería a asegurar que casi nada que valga la pena. Tal vez lo más llamativo fue que, debido a la remodelación en varios estadios para el mundial juvenil del próximo año, muchos partidos se jugaron en verdaderos potreros; apenas para el pobre fútbol que se observó. Incluso, recuerdo muchos partidos de barrio mucho más emocionantes que los de este segundo torneo del año.

Tocará esperar para ver qué nos depara esta segunda jornada y confiar en que el bajo nivel exhibido en la primera sí corresponda a que apenas los jugadores están despegando motores. El problema es que, después de observar las nóminas de todos los equipos, parece que no hay con quién…