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sábado, 10 de julio de 2010

El mundial desde la casa (30)

ENTRE CAMPEONES SIEMPRE HUBO BUEN FÚBTOL
Por Jhon Jaime Osorio

Algo tienen de especial los partidos entre campeones mundiales. Son apenas siete equipos, aunque mañana ya serán ocho y las posibilidades de que se crucen son pocas por la misma estructura del mundial que los coloca en grupos diferentes; pero cuando se encuentran en instancias definitiva, los partidos siempre resultan clásicos.

Si repasamos lo ocurrido en Sudáfrica, el primer duelo de campeones fue el juego Uruguay – Francia, en la fase de grupos. El juego se dio en el comienzo del mundial, porque la FIFA castigó la escandalosa clasificación de Francia con aquel famoso gol ante Irlanda, con mano clara de Henry. Fue el primer partido de ambos en el mundial y aunque se cuidaron mucho, podríamos decir que fue el único encuentro decente del equipo galo, tal vez el problema interno no había reventado, y el partido en que los charrúas dieron un campanazo de alerta con su fútbol serio, organizado, de pressing y obviamente de mucha garra. Fue además, el único duelo de campeones que terminó sin goles en este mundial. Un partido “bravo”, de los pocos aguerridos de la primera fase del torneo. Claro, había campeones en la cancha.
 
La fase de grupos eliminó a dos titulados, Francia e Italia, y dejó a cinco entre los 16 mejores del mundo. En octavos, el duelo de campeones mundiales les tocó a Inglaterra y Alemania. Clásico completo. Partidazo. Inolvidable por muchas cosas. Un 4 – 1 en el que brilló Alemania y se destapó Klose. El famoso encuentro donde el árbitro le negó un gol a Inglaterra con un balón que entró pero que a juicio de la terna no, y una despedida tempranera para otro campeón; en uno de los pocos partidos de talla que se vio en esta copa. Se fueron los ingleses y a los cuartos de final clasificaron cuatro campeones mundiales entre los ocho mejores equipos del mundial. Otro partidazo entre equipos que han ido marcados en la historia del fútbol.

La tercera fase nos ofreció otro duelo de campeones mundiales. Argentina se las vio con Alemania. Los teutones fueron ampliamente superiores y los argentinos agacharon la cabeza, acto que no suelen hacer con frecuencia. Otra vez, cuatro tantos del equipo germano, que para mi gusto, así no sea el campeón, fue lejos el mejor equipo del mundial. Otro clásico. Otro juego para grabar, de los pocos que paga tener. Partido brillante, con Alemania arrolladora. Una vez más, espectáculo garantizado. ¿Adivinan por qué? Nuevamente los campeones del mundo cara a cara.

El último duelo de campeones orbitales lo vimos esta tarde. Uruguay ante Alemania. 3 – 2 muy ajustado en contra de la celeste. Otro partidazo. Claro, entre equipos que tienen títulos que nadie les podrá quitar.


Si repasamos todos los encuentros, en mi balance se salvan muy pocos partidos. A parte de los clásicos de campeones, que todos salieron buenos, rescato con esfuerzo: México – Uruguay, Dinamarca – Japón, Eslovaquia – Paraguay y Chile – España en la primera fase; Estados Unidos – Ghana, Argentina – México y Brasil – Chile en la segunda; Uruguay – Ghana y Holanda – Brasil en cuartos de final; y la semifinal de Uruguay con Holanda. De resto, muchos juego mediocre.

Después de repasarlo todo, creo que el mundial no alcanza calificativo ni siquiera de regular. Las vuvucelas, las predicciones del pulpo Paul y los malos arbitrajes fueron los temas que se impusieron por encima del fútbol como juego y como espectáculo. O sobran equipos y hay que bajar nuevamente el número a 24, o hay que redistribuir los números de equipos clasificados por zonas, o hay que revolcar las estructuras para los equipos lleguen en mejor condición, o simplemente hay que hacer un mundial sólo con los campeones del mundo. Con ellos, el espectáculo va a la fija.

El mundial desde la casa (29)

EL HONOR DE SER TERCERO
Por Jhon Jaime Osorio

Ser tercero en un mundial no es un premio de consolación, como piensan muchos. No creo que sea un partido que nadie quiera jugar, como afirmaron en un canal de televisión. Tampoco comparto la idea de que es el juego de la resignación y la desilusión. Incluso, pienso que el partido para definir el bronce muchas veces resulta más emocionante que la misma final. El de mañana, por los rivales, los antecedentes y las circunstancias que tiene no puede ser la excepción.

Por pergaminos mundialistas Uruguay – Alemania tiene mucho más que el juego Holanda – España. En el juego por el tercer lugar se miden un doble y un triple campeón del mundo. En la final se verán las caras un doble subcampeón y un equipo que siempre ha decepcionado en los mundiales y que, entre otras cosas, podría hacerlo en la pelea por el título. No sería extraño. Sí lo es que dos ex campeones mundiales se enfrenten por un último escalón del podio.

Las circunstancias también ayudan al juego. Uruguay revalidó su historia llegando a la semifinal, ha sido el equipo más aguerrido del mundial y el bronce sería un cierre brillante para “salvar los platos” de Suramérica, una región que se reventó y decepcionó en los cuartos de final. Alemania por su parte, tiene el golpe anímico de la derrota en la semifinal, pero cuenta con las ganas y los bríos de una camada de jóvenes que quieren mostrarse, que todavía tienen hambre de triunfo y que ven en cada partido, así sea por el tercero, la oportunidad de consagrarse. Como si fuera poco, su goleador Klose tiene una sola oportunidad de hacer historia igualando o superando a Ronaldo como máximo artillero de todos los mundiales, es mañana. Como si fuera poco, El mismo Klose y Mueller por Alemania, y Forlán y Suárez por Uruguay están en la lucha por el codiciado botín de oro; un ingrediente más.

Alemania es experta en ganar terceros lugares. Incluso a Uruguay le arrebató el bronce en México 70. Hace cuatro años, jugando en casa, también lo logró. Está golpeado, pero ha demostrado muchas veces que se repone fácil. Los charrúas, por su parte, se hicieron célebres en Sudáfrica porque jugaron partidos increíbles que quedaron en la memoria del fútbol para contarse en la historia de los mundiales. Su clasificaron sufrida por repechaje ante Costa Rica, el paso dramático a semifinales ante Ghana, el primer juego en el que destaparon los problemas de Francia, la victoria ante Corea; nada raro que frente a Alemania nos regalen un plato inolvidable por las circunstancias que ofrezca.

Para los uruguayos, el de mañana no será un juego distinto. Saben de sobra que un partido no se gana solo con ganas, pero serán fieles a su estilo y seguramente “la romperán”. Llegaron al mundial sin favoritismo y con humildad, y tienen la oportunidad de subirse al podio. Para la pragmática de los alemanes, el de mañana no será el último partido en Sudáfrica sino el primero mirando a Brasil. Algunos veteranos como Klose saben que este puede ser su último partido en un mundial, pero los seis jugadores menores de 25 años saben que en este partido comienza su preparación para ir por el título que les ha sido esquivo durante 20 años y que lo será, por lo menos, durante 24.

Puede que sea un partido raro; pero no malo, como la mayoría de este mundial. Ambos equipos estuvieron cerca de la final; los dos están golpeados por esto. Sin embargo, la fiesta es cada cuatro años, y el último baile se tiene que hacer bien. No olvidemos que están en juego el orgullo de cada nación, que en ambos casos, lo tienen; y es mucho.

domingo, 4 de julio de 2010

El mundial desde la casa (23)

 A DIEGO LE FALTÓ ESCUELA; A ARGENTINA, HUMILDAD
Por Jhon Jaime Osorio

Parece que no hubieran eliminado a Argentina, sino a Maradona. Hasta para eso, Diego le sirvió a la prensa, a la crítica, a la FIFA y al mundo. Ilusionó a todo un país; a casi todo un continente, pero con la misma facilidad con que marcaba goles magistrales nos desencantó. El mundo entero le cayó porque Alemania le pasó por encima, eso se sabía que iba a pasar; muchas son las voces hoy en su contra, las críticas. Lo cierto es que ante Alemania su equipo se desdibujó, fue muy poco lo que pudo hacer. Maradona no tuvo que empelotarse en el Obelisco porque Alemania le desnudó todo su equipo.

Alemania ganó con categoría, con jerarquía, con goleada. Fue una aplanadora. El gol tempranero de Mueller pesó como una lápida; y aunque es una circunstancia del juego, Argentina no lo pudo asimilar; le tocó empezar el partido perdiendo, hecho que no le había ocurrido en el mundial, demostró que no sabe remontar y se derrumbó como un castillo de naipes. Los albicelestes no tuvieron el poderío en ataque de los partidos anteriores; otra vez el equipo lució sin orden táctico, lo que es culpa de su técnico, tampoco tuvo disciplina, lo que es culpa de los jugadores. Las estrellas que brillaron ante Nigeria, Gracia, Corea y México no brillaron ante su rival de más pergaminos; y eso es culpa del conjunto, técnico y jugadores.

Maradona se equivocó en la convocatoria de algunos, en la alineación de otros y en los cambios; pero ¿cuál técnico no ha cometido errores?, ¿el de Holanda que por poco embolata el juego ante Eslovaquia con sus cambios?, ¿el de Uruguay que dejó en Montevideo al Cebolla porque debía dos fechas de sanción?, ¿o el de Alemania que no supo manejar el partido ante Serbia?, para poner de ejemplo solo a los semifinalistas. Eso sí, en lo que no se equivocó, y eso se lo tendrán que reconocer quienes lo critican es en la filosofía del juego. Su propuesta fue generosa. Fútbol alegre, dinámico, ofensivo y punzante. Horrible en defensa, pero suelto en ataque. Respetó la filosofía del fútbol argentino, con técnica, talento y goles; pero falló en lo estratégico, su equipo fue desordenado y sus decisiones no fueron acertadas.

Hoy queda la imagen de Tévez cual toro de casta que agoniza ante la punzada mortal; la de Di María, con garra y ganas pero sin malicia; la de Messi, sin magia; la de Argentina, con desaciertos pero con “huevos”, como dicen allá. Entre otras, si de eso se trataba, ¿por qué Verón, el que más tiene, no estaba en la cancha? También queda la imagen de un rival muy serio, candidato al título, que desnudó todas las falencias del equipo de Maradona.

Le apostó todo a la motivación y nada a la estrategia. A Diego le falta escuela de técnico. A Messi le faltó fútbol para ser un Maradona. A Argentina le faltó humildad en la cancha. A los argentinos les faltó fe. 20 años, es decir, cinco mundiales, completó Argentina sin semifinales. Se fue Humillado. Recibió su segunda goleada en la historia de los mundiales. Lo cierto es que dentro de cuatro años, seguramente, los argentinos nos harán volver a soñar.

Ah, y ¿dónde quedó el denominado “poderío latinoamericano”? en el fútbol las verdades son de un día.